La dama de las camelias en el teatro Julio Castillo

Posted on 22 noviembre, 2011

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La dama de las camelias

Ayer domingo tuve la oportunidad de ir  al teatro, en compañía de un muy querido amigo conocido entre los twitteros como @lmmxdf. Un tipo al que  admiro enormemente por la disciplina en todas sus actividades. Cuya compañía disfruto enormemente por su amplio criterio; su buen juicio; su amena charla; por la prudencia objetividad de sus puntos de vista; por la transparencia de su amistad y además de todo por ser un excelente anfitrión.

Antes de empezar a comentar esta sensacional obra de teatro que realmente superó todas mis expectativas, me gustaría primero hablar un poco de la novela  publicada en 1848 por Alejandro Dumas hijo, ósea por el hijo del quien escribió los tres mosqueteros.

Esta obra esta inspirada en un hecho real, de cuando Alejandro hijo conoció en París y se enamoró de una joven cortesana que mantenía relaciones con grandes personajes de la vida social. La dama de las Camelias es uno de los iconos del Realismo, ósea del genero literario posterior al romanticismo, el cual se caracteriza por buscar la reproducción exacta, completa, sincera, del ambiente social y de la época en que se vive. Esta reproducción debe ser lo más sencilla posible para que todos la comprendamos.

Contradiciéndose con la verdadera  historia, La dama de las camelias narra la vida de una bella joven cortesana, Margarita Gautier, que por la presión social y moral del padre de Armand Duval, (interpretado por Mauricio Ochman),es obligada a sacrificar su vida por amor y muera de tuberculosis sola, abandonada, y embargada por sus acreedores.

La dama de las camelias ha servido para la inspiración de grandes obras como la Traviata de Giussepe Verdi y estoy casi seguro que dada la similitud de la historia, también  de ahí se sacaron el musical Moulin Rouge. Es una tragedia cargada de enseñanzas morales, denuncia los prejuicios sociales de aquella época y aboga por los derechos de la mujer y con gran particularidad el de las prostitutas.

La puesta en escena fue magnífica. Pocos elementos pero cada uno colocado en el lugar preciso. La obra se desarrolla básicamente siempre en un fondo muy oscuro, con una iluminación que ante todo genera  un ambiente de soledad, tristeza y melancolía. La escenografía  muy sencilla:  un candelabro de cristal que cuelga a mitad del escenario y pocos muebles de época colocados estratégicamente, que con sutiles movimientos provocaban diferentes atmósferas. Impecables los vestuario de época, sobresaliendo los sombreros altos en los caballeros; todos armonizados en tonos negros, blancos y grises permitiendo resaltar el de los protagonistas.

Sin duda alguna una dirección maravillosa. Cada cosa en el lugar correcto. La mínima cantidad de elementos permitieron que cada detalle transmitiera algo a los espectadores. Cada objeto, cada cambio de luces, cada frase pronunciada por los actores me despertaba sensaciones diferentes. Personalmente lo que más disfrute fue la musicalización en vivo de la obra a cargo de la pianista rumana Deborah Silberer, que mediante piezas propias del Romanticismo marcaban el tono emocional de los actores.

A su vez, esta mínima cantidad de elementos en el escenario traía como consecuencia centrar la atención en el brillante trabajo actoral de cada uno de los integrantes de este gran elenco, que sin conocer mucho de teatro estoy seguro fue de muy alta calidad. Me sorprendió la actuación de Mauricio Ochmann en el papel de “Armand Duval”  el protagonista, lejos de lo acostumbrado a ver en las telenovelas, nada exagerado, muy propio, mesurado en sus movimientos, en su tono de voz y en la intención de su personaje.

Me encantó la protagonista al mostrar el dolor que siente por renunciar a su vida a cambio de la reputación de la familia de su amado; pero lo que más espectacular fue el monólogo con el que prácticamente concluye la obra: una escena desgarradora en la que se transmite el dolor, sufrimiento y amor que le arrancan la vida. Por otra parte, sobresale  de gran manera Prudence, interpretado por la actriz Pilar Ixquic Mata, al asumir su papel de la traidora e interesada “amiga”, cabe resaltar que se hace odiar tanto por los espectadores,  que en lo personal ni siquiera me quedaban ganas de ovacionarle cuando salió a recibir los aplausos.

La dama de las camelias

Les comparto el siguien link donde pueden disfrutar un pequeño fragmento de la obra, que en definitiva no es comparable con ver la intensa pasión y descarga emocional en vivo en el teatro, pero sirve para que se den una idea de lo que me refiero Escena en el Club

En conclusión una obra de teatro clásico  altamente recomendable que no debe pasar desapercibida. Se presentará hasta el 11 de diciembre, en el Teatro Julio Castillo del Centro Cultural del Bosque  ubicado atrás del Auditorio Nacional,  los jueves y viernes, 20:00 hrs.; sábados y domingos, 18:00 hrs. $150. Estudiantes 50% de descuento. Vayan a verla, realmente la recomiendo muchísimo, les aseguro que me lo van a agradecer.

Quedo en espera de sus comentarios,

El Cacho

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