Nueva York, una ciudad llena de diversidad

Posted on 3 mayo, 2012

27


Fiebre en sáabado en la noche


El galán del Cacho en Nueva York

Hablar de un viaje a Nueva York es mucho más difícil de lo que uno se pudiera imaginar, en esta ciudad tan fuera de serie ustedes pueden conseguir sencillamente tooodo lo que más les guste, hay cosas mejores, mucho más caras naturalmente, pero al fin y al cabo todo lo que más nos guste podemos conseguirlo muy fácilmente y sin mayor problema. Tiendas, restaurantes, museos, moda, ciencia, espectáculos, bares, arte, centros financieros, centros de información, gente de todo el mundo, de todas las razas, de todas las religiones, de todos los niveles socieconómicos, entre muchas otras cosas que se me vienen a la mente, pero que no es  políticamente correcto mencionarlas.

Si a mi me pidieran que definiera a NY en una palabra diría que es Cosmopolita:

(Del gr. κοσμοπολίτης, ciudadano del mundo).

  1. adj. Dicho de una persona: Que considera todos los lugares del mundo como patria suya. U. t. c. s.
  2. adj. Que es común a todos los países o a los más de ellos.
  3. adj. Dicho de un ser o de una especie animal o vegetal: Aclimatado a todos los países o que puede vivir en todos los climas. El hombre es cosmopolita.

Real Academia Española © Todos los derechos reservados

Podría hacer una lista de la gente que me tocó conocer, pero los primeros que se me vienen a la mente son:

  • Un tipo de 25 años haitiano que despachaba el hostal donde nos quedábamos, quien por cierto intentó ligarse a mi travel peer. A todo esto era un tipo súper guapo.
  • Un egipcio que despachaba uno de los muy comunes y deliciosos puestos ambulantes de comida árabe.
  • Un brasileño con muy buen español quien se hospedaba en la litera de al lado y que estaba perfeccionando su inglés en una universidad a la que probablemente yo regrese en algún tiempo a hacer lo mismo, vivir un mes en NYC sería una súper experiencia…
  • Una pareja de franceses que estaban de paseo. Ella  de ascendencia asiática y recuerdo que trabajaba en el aeropuerto de Paris.
  • Un tipo súper alegre de República Dominicana, al que muy inteligentemente mi amiga se lo ligó con una de esas encantadoras sonrisas que le caracterizan. El hombre  trabajaba en una tienda de souvenirs, cuyos dueños muy seguramente eran hindúes.
  • El resultado de la cruza entre una dominicana y un griego,. Imagínenselo, una combinación muy exótica y muy buena.
  • Y por supuesto no podían faltar un montón de chinos y mexicanos por todas partes, haciendo todo tipo de cosas en todo tipo de empleos. (A propósito un Chiste: “Había una vez dos chinitos…. y ahora son un chiiiiiiiingo!)

Sin duda alguna, cada esquina de NY es toda una aventura, a mi juicio la gente está mucho más loca que en México y he de decir que eso me gusta de igual manera. Me llamo mucho la atención la violencia como forma de interactuar entre los afroamericanos, cabe mencionar que no estoy generalizando, pero las veces que salí a reventarme a algún bar o antro (tal cual sucedió todo el tiempo) me tocó ver en las madrugadas de Manhattan escenas de peleas callejeras, con gente gritando o en algún acto de vandalismo, protagonizadas por gente de raza negra.

Me acuerdo mucho de una vez que estaba a altas horas de la madrugada, todo perdido esperando al metro en uno de esos andenes clásicos de película neoyorquina, intentando encontrar en mi mapa la forma de cómo regresar a mi hostal; cuando de repente una chica que estaba platicando con su bola de amigas en la banca de al lado se levantó de su lugar; caminó en chinga hacia mi con una actitud que inmediatamente me hizo voltear la cabeza; me arrebató el mapa y empezó a hablarme fuertemente en algo que hasta la fecha no estoy  del todo seguro que haya sido inglés (y eso que  mi listening ha mejorado muchísimo) mientras sus amigas y la gente de a mi alrededor se reían de mi  cara de “what” y de todo lo que me decía aquella mujer que me reclamaba algo que por más esfuerzos que hice no pude entender: al ver que no había una respuesta clara de mi parte, me aventó el mapa en la cara y se regresó a terminar de reír con sus amigas. Una de esas cosas raras que se te atraviesan en la vida, y que le  ponen sal y pimienta a este tipo de viajes de mochilazo por el extranjero.

De las cosas que más me gustaron y que no hay en la Ciudad de México, obvio mucho menos en mi querido Cuautitlán, fue poder tomar agua de la llave tranquilamente sabiendo que no voy a amanecer en el hospital al día siguiente; que el metro opera las 24 horas; que la ciudad no duerme; que a todas horas hay movmiento en las calles; la velocidad con lo que todo pasa; pero sin duda alguna, la diversidad de todo creo que fue lo que más me encantó, fueron una bola de sorpresas que no pararon de llegar a toda hora y en todo lugar.

Sin duda alguna, esta aventura fue mágica, conocí algunos de los puntos más importatntes, como Broadway, Central Park, la 5a avenida, Chelsea (obvio aqui me hospedé), Rockefeller Center, Time Square, el Met (The Metropolitan Museum of Art), el Guggenheim Museum, el MOMA (The Museum of Modern Art), el Museo Natural de Historia y el memorial 9/11, entre muchos lugares más. Cabe mencionar que todos los museos mencionados anteriormente los recorrí prácticamente en su totalidad, acompañado de mi querida Naomi Torres, una amiga de la universidad que conocí a lo largo del proyecto de Harvard y con quien  después de Boston partí de mochilazo a NYC. En verdad una súper compañera de viaje, súper divertida, aventada,alivianda, inteligente y con pésimo sentido de orientación; razón por la que diario llegábamos al hotel en la noche cansadísimos, con los pies bien hinchados de tanto caminar, a cobrar un poco de fuerza y a planear dónde iba a ser la cena para regresar nuevamente a la calle, donde la aventura y las emociones nos esperaban a desmedida.

Sin embargo, hubieron varios lugares claves que no alcancé a recorrer, como la Estatua de la Libertad (que todo mundo me confirma que está mucho menos impresionante de lo que la hacen ver los gringos en las películad); tampoco me subí al Empire State, desafortunadamente el día que había destinado para ello estaba súper nublado, por lo que mejor no quise desperdiciar mi dinero, tal cual me había pasado antes cuando subí a ver al Cristo de Corcovado en Río de janeiro. Sin duda alguna, estoy súper convencido de que regresaré , Nueva York es una ciudad que se debe visitar varias veces para poder conocerla a fondo, una semana creo que es completamente insuficiente.

Para la siguiente vez que regrese ya tengo al próximo travel peer, es decir, tengo elegido con quien visitar la Estatua de la libertad y con quien subirme a la punta del Empire State; alguien a quien estoy completamente convencido que se impresionará y divertirá tanto como yo, si no es que hasta más.

Les paso estas fotos para el recuerdo y espero se entretengan viéndolas. Si pueden pasen a comentarlas. Diganme cuáles no les gustaron para irlas eliminando.

Saludos a todos y espero sus comentarios. Les quiere:

El Cacho.

Anuncios