Road Trip DF/NYC Capítulo 3: La Frontera México-EUA, el tramo más estresante

Posted on 5 agosto, 2012

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A las 6:30 de la mañana Caro ya estaba despertándonos para salir de Monterrey rumbo a Estados Unidos. Entre que nos despabilamos, nos alistamos y alzamos nuestro desmadre terminamos saliendo por ahí de las 7:30. Antes de salir de Monterrey tuvimos que pasar a comprar una libretita de Batiz al soriana y al HSBC a retirar unos  pesos mexicanos (yo la verdad es que no entendía para qué, pero para no verme como contreritas me quedé bien callado).

Al salir de Monterrey se nos atravesó una disyuntiva en torno a la ruta a seguir para cruzar la frontera. ¿Salimos por Nuevo Laredo o por Colombia? No es broma, así se llama el pueblo en donde se ubica el puente internacional que cruza el Río Bravo y conecta la estrecha frontera de Nuevo León con el estado de Texas.

Jow que iba manejando dijo que por Nuevo Laredo, bajo el argumento de que es una autopista de más carriles, mas transitada, por ende más segura y además nunca había escuchado de cruzar por Tamaulipas y no por Nuevo León. Batiz y yo dijimos que por Colombia porque nos habían llegado rumores de que es una forma más rápida y más segura que la de Nuevo Laredo; Carolin Vi y Cosmo dijeron algo así como “me da igual”. Acto seguido la camioneta estaba tomando camino rumbo a Colombia, Nuevo León.

A los 10 minutos ya todos nos estábamos arrepintiendo. Estábamos prácticamente en medio del desierto, circulando en una carretera que no es de cuota, de dos carriles uno de ida otro de vuelta y muy pero muuuy poco transitada. Lo único que observábamos eran las vías del tren que estaban paralelas a la carretera, uno que otro trailer con el que nos cruzábamos y los paisajes áridos que caracterizan al noreste del país. El estrés que inicialmente inundaba a Jorge fue contagiado a todo el equipo. El silencio incomodo que caracteriza a los grupos divididos empezaba a ser presente.

Llevábamos un rato todos angustiados en el camino pensando lo peor, imaginando que de repente se nos cerrara una camioneta negra con vidrios polarizados abordada por una par de rufianes norteños con cuernos de chivo para levantarnos, reclutarnos como nuevos integrantes de los zetas,  o para regresarnos a nuestras casas en pedacitos; cuando de repente vemos como Jorge se desvía del camino sobre otra carretera igual de sola para informarnos que por esa carretera podíamos agarrar para Nuevo Laredo.

Cosmo, Carolin y yo automáticamente protestamos y dijimos que nooo!!! se volvió a hacer otra votación y decidimos reincorporarnos a la carretera sobre la que veníamos. No puedo dejar de mencionar que aunado a que en el camino nos topamos con varios convoys  de militares, toda esa inolvidable experiencia fue armonizada con música psycho de Cosmo, por lo que llegó un momento en el que mis nervios estuvieron a punto de explotar, pero pues ni modo de bajarme de la camioneta.

En el camino pasamos por Anáhuac, y no me refiero al  amigo de Batiz y Jorge, sino a Anáhuac, Nuevo León, uno de los pueblos perdidos del noreste que seguramente está siendo fuertemente azotado por el crimen organizado. En contra de las indicaciones que nos habían dado, en este poblado hicimos una parada para hacer del baño, estirar las piernas y comprar un helado. Pudimos sentir la tensión con que viven sus habitantes; toda la gente volteaba a ver la x-terra  con cara de estos quienes son?, el tipo que nos despachó los helados estaba todo malvibroso, y mientras pagábamos vimos como otro convoy de militares desfilaba enfrente de nosotros.

Nos trepamos a la camioneta, pasamos un retén en el que le abrieron todas las maletas a Carolin, seguimos nuestro camino y como 10 minutos antes de llegar a la frontera Jorge nos avisa que la camioneta ya estaba a punto de quedarse sin gasolina. Si ya estábamos un poco más relajados, bueno, aquí de plano sí sentí que necesitaba un pañal…

Fueron como los 15 minutos más estresantes que he tenido en los últimos días. No  me quiero imaginar ni qué hubiera ocurrido si nos quedábamos ahi parados en medio de la carretera. Afortunadamente no pasó a mayores, llegamos a la gasolinera que estaba justo al lado del puente internacional.

A fin de cuentas valió muchísimo la pena venirnos por Colombia. En la fila sólo tuvimos que esperar 3 coches  y el permiso nos lo dieron sin ningún problema. Nos tardamos como 15 minutos en cruzar. Sólo hubo en pequeño problema nadie cambió dólares.

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