Miles de danzantes aztecas se reunen para visitar a su diosa

Posted on 26 noviembre, 2012

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Hoy en día hay pocas cosas en la vida que verdaderamente me llegan a impresionar, increíbles sucesos que me roben el aliento y me ericen la piel cada vez me son más difíciles de encontrar.  Sin embargo el domingo 11 de noviembre me tocó ver uno que literalemnte me hizo sentir atrapado en medio de Tenochtitlan durante los días en que se hacían ofrendas masivas a los antiguos dioses. Palabras más, palabras menos, fue el encuentro anual de danzas aztecas en el que tuvo lugar una peregrinación que partió de donde años atrás se encontraba el mercado más importante de Mesoamérica, es decir de Tlatelolco al cerro del Tepeyac, o sea a la Basílica de Guadalupe.

La forma en la que me topé con este impresionante evento fue mientras patinaba en el habitual recorrido dominical del Paseo de la Reforma. Estaba yo haciendo cardio velozmente en los patines de mi casa a la Villa cuando mi recorrido fue interrumpido súbitamente. Parte de Reforma y de Calzada de Guadalupe había sido ocupada por un río de penachos, moviéndose majestuosamente mientras unos tambores gigantes eran fuertemente azotados por jóvenes que hacían bailar a cientos de bailarines en su peregrinar al templo de la Tonatzin, es decir a la Basílica de la Virgen de Guadalupe.

Inmediatamente fui impactado, no podía creer que algo así de impresionante pudiera existir. Era un inmenso río de plumas y trajes de todos los colores usados por personas de todas las edades. No tienen idea de lo maravilloso que me pareció, los sonidos eran ensorcedesedores, el aroma a incienso perfumaba el camino, los vestuarios de caballeros águila o guerrero jaguar no cabían en su esplendor, la devoción de la gente al cantar y bailar era difícil de creer, sentí como la emoción me entró por todos los sentidos dejándome maravillado por lo que estaba presenciando.

He de confesar que si me contaran que algo así pudiera existir se me haría difícil de creer. No tengo idea de cuántos bailarines, músicos y acompañantes, pero de que eran muchísimos nadie lo puede negar. Era una especie de batucada brasileña pero al mero estilo mexicano, muchas plumas y percusiones que no dejaban de interactuar rítmicamente y en vez de hacer a la gente bailar samba y mover las caderas, generaba que los concheros descendientes del imperio mexica movieran sus brazos y piernas enegéticamente en ofrenda a su Diosa.

Según la wikipedia, “Se entiende por Danza Azteca aquella actividad dancística de corte prehispánico que se practicó en la otrora ciudad de Mexihco-Tenochtitlan, perteneciente a la cultura Azteca o, más correctamente, Mexihca. Entre otras posibles causas, esta danza toma el nombre de azteca, por ser esta civilización mesoamericana, la última de mayor esplendor y predominio en el momento del contacto con los invasores españoles. Otra posible razón, es que fue la cultura mexihca la que, a través de sus instituciones como el Telpochcalli, el Cuicacalli y el Calmecac, impulsaron y consolidaron este arte dancístico, entre otras artes, en la sociedad de su tiempo. Y que, por último, las mayores referencias que tenemos sobre la actividad dancística en la época prehispánica, provienen de los frailes de las órdenes mendicantes (franciscanos, agustinos y dominicos) que registraron las costumbres, tradiciones, creencias y formas de vida de los antiguos pobladores de México, principalmente de los mexihcas, utilizando más el término de Azteca en su producción escrita, contribuyendo con ello a una mayor difusión del mismo.

Sin embargo, cabe aclarar que esta danza no fue privativa de la cultura mexihca, sino de todas las demás culturas que poblaron las regiones aledañas al centro de Mexihco-Tenochtitlan, tales como Tetzcoco, Tlaxcala, Cholula, Huexotzinco, Tlacopan, Azcapotzalco, entre otros. Además de que, existen antecedentes de que las culturas mesoamericanas del centro y valle de México, anteriores a los mexihca, desarrollaron y practicaron la actividad dancística, como los tlatilca, los teotihuacanos o los toltecas, por ejemplo. Así entonces, es probable que los mexihcas o aztecas, hayan sido solamente la culminación de una actividad dancística que venía practicándose por centurias (o más) en esta parte de la región mesoamericana.”

Sin duda alguna el fomento a la celebración que tuvo lugar en la Calzada de Guadalupe de la Ciudad de México durante el pasado  domingo 12 de noviembre debe estar contemplado dentro de las prioridades de los responsables del turismo de esta ciudad capital para los próximos años. En el camino me topé con otro chico en patines de Monterrey que al igual que yo se quedó pasmado ante lo que vimos, lo primero que me dijo fue “no puedo creer que exista algo así”. Si a un par de chavos mexicanos nos enmudeció la peregrinación, imaginemos el impacto que pudiera generar en gente de otros países, en donde las culturas maya y azteca son tan admiradas y apreciadas.

Cabe mencionar que por un momento me sentí frustrado cuando me percaté que los danzantes no pudieron continuar bailando debido a que todos ellos fueron conducidos al interior del estrecho camellón de la Calzada, haciendo un cuello de botella que les redujo totalmente su espacio para seguir con las danzas. Quizá valdría la pena que en futuras ocasiones cerraran toda la Calzada de Guadalupe, montaran unas gradas y les permitieran tanto a la ciudadanía disfrutar de este espectáculo único que jamás encontrarán en algún otro lugar, como que a los participantes de la peregrinación les permitieran danzar a sus anchas,  libremente y lucir así sus amplios y hermosos vestuarios.

Puedo estar seguro que el evento tiene todo el potencial para ser promocionado internacionalmente, tal como hacen en los carnavales, comparsas o desfiles de otros países, de verdad que no es para menos, vienen no cientos, sino miles de bailarines de todos los estados de la República Mexicana con coreografías preparadas y vestuarios uniformados para impresionar a cuanto transéunte intercepten en el camino, incluso podría llegar a ser uno de los principales atractivos de la Ciudad de México.

Cabe mencionar que cuando tenía como 20 años yo estaba súper clavado con la danza folklorica, por lo que tuve la oportunidad de participar en diferentes festivales internacionales de danza en varios países de Sudamérica, como Ecuador, Colombia y Perú, festivales en los que los desfiles o comparsas de danza son comunes y parte de los festejos. Creánme que nada pudiera ser tan sorprendente y espectacular como lo que vi el pasado domingo. Esa sensación de transportarse temporalmente a otro tiempo y espacio vuelven este evento insuperable.

Poder presenciar este rito legendario que se ha venido preservando durante siglos es conocer a México en su más profunda esencia. Es una oportunidad única de acercarnos a nuestra cultura para sentirnos afortunados de tener latente sangre mexica en nuestras venas; es una oportunidad especial de entender de qué estamos hechos, identificar nuestras raíces, sentirnos orgullosos de ellas, cargarnos de energía  y enaltecer el nombre de nuestra patria.

Estupidamente el pasado 11 de noviembre  no pasó por mi mente tomar fotos, por lo que las  que a continuacón muestro fueron tomadas del explorador de imágenes de google, sin embargo sí me tomé el tiempo de tomar videos para mostrarles parte del esplendor del evento, los cuales se los muestro resumidos en el video de youtube de más abajo. Tómense el tiempo de darles una revisada, espero les gusten, más el video sobre todo.

Quedo en espera de sus comentarios. Por favor no olviden suscribirse a este blog, no les toma más que unos cuantos clicks y de esta forma les llegarán de manera automática a su correo electrónico las publicaciones que periódicamente hago. A su vez les invito para que naveguen en mi canal de youtube y dense una vuelta por elsouvenir.com,interesante revista digital de turismo en la que ocacionalmente colaboro en donde encontrarán diferentes artículos de muchas categorías de turismo que les aseguro serán de su total agrado.

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Cacho Navarro

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